CÓDIGO ROTO

EDURNE ESPONDA

CÓDIGO ROTO

 

Después de un largo recorrido por la fusión y la exploración multidisciplinaria, el trabajo de Edurne Esponda ha llegado a una madurez cálida y sensorial.

 

Código Roto es el resultado de una suma de color, disciplinas, orígenes, gustos, mezclas formas y soportes que la artista platica ha venido explorando de manera constante y con desparpajo desde hace más de cuatro años; pero también son elementos que integran una personalidad constituida de fragmentos culturales de distintas latitudes.

 

En la obre de Esponda los formalismos han cedido a la intuición y, la sobriedad de las telas, se convierten en un escenario lúdico donde las formas geométricas y los empasten construyen figuras insospechadas.

 

En esta ocasión la artista nos propone un recorrido multicultural, donde el color nos lleva por un viaje sensorial evocando a nuestra memoria visual los mercados precolombinos, los telares árabes y sus antiquísimos rituales, la geometría mística impresa en los tapetes del viejo Estambul.

 

Y, a la par, los oleos polípticos que presenta nos permiten a lugares, sabores, tradiciones que rompen los límites del espacio-tiempo, y tiene  la capacidad de transportarnos a lugares remotos; algunos conocidos y otros por descubrir.

 

“Mi obra es color. Nada es casualidad en cada una de las piezas toso tiene un espacio especial. Pero también hay mucho de lúdico y espontaneo, porque así es la vida. En esta exposición la gama es muy grande; de los blancos, grises, azules, los opacos, hasta los más brillantes, pero también permiten ver las fracturas o combinaciones infinitas del color. Y, al contrario de las otras exposiciones, donde si trabajo una gama en particular, esta cuenta con una muy extensa en cada pieza. Si sumamos todas, se vuelve más interesante porque creo que los textiles de todo el mundo tiene  una estrecha relación tanto en color como en los diseños. Algunos colores nos llevan a Asia, Oriente, México. Hay mucha fusiones; un tema que he abordado continuamente, justo a experiencias relacionales”, acota la artista.

 

En este sentido, Esponda apela a una memoria universal donde tonos, ritmos, sensaciones, nos recuerdan que pertenecemos a una matriz única y, a la par, nos impregna de su  naturaleza mestiza y cosmopolita, donde abreva lo oaxaqueño y es matizado por lo vasco.

 

En la obra de Esponda transpira la gastronomía de los mercados oaxaqueños; los diseños de las matrices de los telares donde se confeccionan los huipiles únicos que adornan a las mujeres tehuanas, mixes o zapotecas.

 

“Estos lienzos están muy ligados a los textiles pensando que, por muchos años, el prestigio de una mujer en la comunidad depende de sus habilidad y capacidad para hilar, tejer, o bordar porque, a través de ellas, esta labor ha pasado de generación a generación, conservando el diseño en su memoria, pero también es el código de barras de la producción en serie. Pero yo los hago de diferentes tamaños para no dejarlos etiquetar; y también, de alguna manera, representan al hombre actual porque nos movemos constantemente, viajamos, cambiamos de espacios, lo cual hace a la existencia más flexible”, agrega.

 

No es extraño que Edurne haya estudiado diseño de modas, como tampoco que saltara a la pintura y se a amante de la gastronomía; el espíritu oaxaqueño que le habita tiende a llevarla de disciplina  en disciplina, como si cada una de estas fuera un juego de niños y ella quisiera jugar con todas. De ahí que en esta serie se perciba la elegancia y el exotismo de las pasarelas de moda; el refinamiento y la vanguardia del alta costura.

 

En un mundo multipolar y cambiante, donde las matrices y los códigos son mutantes e intercambiables, es impensable sujetar  a un creador a un alinea de acción y una solo búsqueda. De hecho, es una condición contemporánea la contante transformación, la utilización de los recursos y técnicas; de ahí que Edurne use diferentes soportes, juegue con las formas bi y tridimensionales; recurra  a la madera, a la tela, y el arte objeto, con los que teje, una y otra vez, su propio telar de sueños.

 

“Para Edurne el mundo sigue siendo en asombro, ellas sigue buscando y buscándose a fin de plasmarlo en cualquier parte donde pueda escribirse un código. Igual que para Francoise Jullien, que interpreta el camino del Tao Te King, un camino que no es camino que se desmarca del mismo. Código Roto imprime ese sello, es una apelación en la que todo puede ser pero sin forzar a la naturaleza. De modo que, como dice Jullien para el Tao, el universo lo tiene a la mano y nos brinda con esa característica propia. Un llamamiento a saborear, un viabilidad desde una mirada directa o bien volteando ligeramente la cabeza y observar otra realidad sin formulas impuestas con una variación alrededor de una misma idea: romper con lo tradicional y cuestionarse con infinito placer”., describe la filosofía de Claudia Rodríguez Manzano el trabajo de Esponda.

 

Si en el decálogo estético del arte abstracto señala como prioritario el encuentro con la creación sin convencionalismos a priori; la ingravidez del espacio, la fuerza emotiva del color, la sensibilidad diáfana y el acercamiento libre de la mente y el alma; en Edurne este pensamiento encuentra resonancia al mostrar la vigencia de una tradición moderna y una pintura silenciosa capaz de atrapar la espiritualidad del momento que produce el encuentro entre obra y espectador.

 

Samuel Mesinas

Designed by TRAMEDIA / © Edurne Esponda 2019